Publicidad:
La Coctelera

baythesal

29 Agosto 2008

Una Historia de vida

Yulinell González tuvo que madurar muy rápido en relación a su edad

“Mi vida cambió en tres meses”

No conoció su verdadera realidad hasta mucho después de enterarse de las circunstancias que rodeaban su entorno.

Flor San Luis

Una niña que en poco tiempo ha vivido lo que cualquiera pudiera vivir en muchos años; es la historia de Yulinell González:

Nací un 2 de diciembre de 1990; mis padres son Yulsi Suárez y Nelson González. Tuve una infancia bonita, con todos los lujos que se le pueden dar a un niño, no me pude quejar; somos sólo dos hermanos, Roinell y yo.

En mi casa siempre fui muy hacendosa, todos los quehaceres estaban a mí nombre, así lo había decretado mi mamá; la comunicación con ella no era la más adecuada, no le tengo confianza porque ella nunca me la ha brindado; pero aún así es mi mamá.

Yulinell es alta, morena, de ojos verdes y cabello rizado; se expresa con cierto dolor pero sin ningún temor.

Cuando apenas cursaba los primeros años de básico, la sobreprotección de mi madre era tanta que bajo ningún modo me dejó ir a alguna reunión con mis compañeros, simplemente porque a ella no le parecía por esto o por lo otro, eso me frustraba, me indignaba. Lo que mi mamá ignoraba, es que con cada unos de sus sometimientos hacia mi persona, me perdía cada vez más. Mientras, yo pensaba, y reiteraba la decisión de algún día irme de mi casa.

Así me tocó vivir varias etapas en la vida

Las más fuertes fueron cuando tenía 15 años, me tocó toparme con una realidad crucial que marcaría para siempre nuestras vidas. En la casa entraban fuerzas policiales a cada momento, allanaban, echaban todo al piso, buscaban y buscaban. Me enteré oficialmente que mi padre era narcotraficante, digo oficialmente porque de una manera u otra ya lo sabía, sólo que no con tanta certeza. Yo me desenvolví en ese mundo y eso me daba tristeza.

Pero aun así, a mí papá le debo tantas cosas, le debo lo poco que soy, la confianza que me brindó, la cual mi mamá no me dio. Hoy me consuelo pensando que el narcotráfico también es una profesión y quizás la más arriesgada de todas; es un ejercicio para quienes no han hecho las cosas bien y les toca sobrevivir en un mundo lleno de competencia.

Llora mientras narra su vida, no mira a los ojos; en algunos momentos da una ojeada a la casa de sus padres, llena de adornos y vuelve a contar.

Tuve un novio que mi mamá no soportó y me amenazaba con mandarle a dar una paliza, si seguía con él; en cambio mi papá, aunque tampoco le gustaba me decía que lo trajera para la casa, para conversar. Pero Danni Cedeño jamás quiso, siempre se excusaba con la idea de que le tenía miedo y respeto a mi papá. Nunca le creí, después de un buen tiempo me di cuenta que lo que no quería era compromiso y que mi madre a fin de cuentas tenía razón, ese hombre no me convenía.

No la escuche y en consecuencia le entregué lo único digno que una mujer le puede entregar a un hombre, a él no le importó, pensó que era una más. A veces me gritaba, se burlaba de mí y luego me decía que era broma. En instantes pensé que él tenía un pecado mucho más grande que el de mi padre; mi papá vendía droga pero él la consumía. Nunca lo pude comprobar, me quedó la duda.

Poco a poco sus actos nos fueron alejando; fue lo mejor, sino quien sabe donde hubiese parado mi vida. Él forma parte importante en mi vida, pero ya es pasado y lo nuestro lamentablemente no pudo ser.

La muerte del ser más especial

El año pasado, el 5 de noviembre, fecha que nunca olvidaré; mi padre recibió cinco disparos. Me imagino que provenían de gente de su misma profesión, (sonrisa) no lo mataron, lo dejaron listo para morir; sí, quedó agonizando, perdió un peso increíble, no podía ni hablar, aún así tenía unas ganas inmensas de seguir viviendo.

Pasó tres meses en esa agonía, no se merecía esto. En esos meses mi vida fue cambiando, conocí a un hombre de una manera tan rápida que hasta yo misma me sorprendo.

Roberto Carlos Reales en poco tiempo me llenó de lujos y detalles que cualquier mujer quedaría rendida a sus pies; mi mamá decía que yo estaba deslumbrada; quizás lo estaba y todavía lo estoy. Ya no importaba nada lo que ahora quería era vivir algo diferente a mis desgracias.

A él lo conocí por medio de mi papá, al principio no hubo nada; después empezamos a conocernos y sin querer las cosas se fueron dando. Él habló con “don Nelson” como le decía a mí papá y le pidió mi mano; eso a papá le interesó, porque a pesar de todo, le gustaban las cosas correctas y bien hechas.

Mi padre murió y me quedó el alma llena de dolor y rencor; no lo pensé mucho, después de haber confrontado a mí mamá unas cuantas veces. Me decidí. Al mes de haber muerto el ser más especial en mi vida, me fui de mi casa, con Roberto. Estuve consciente de que ya nada sería igual.

Sabiendo que él no tenía un lugar estable donde vivir y que ofrecerme, tuve que decidirme; pensé muchas cosas, una de ellas en la idea de irme a vivir a Colombia; país natal de Roberto.

Hoy vivimos como dicen por ahí, del timbo al tambo. Sufro más porque con mis 17 años me toca ser el papel de una mujer bien madura, cuando apenas estoy en la adolescencia y para muchos sigo siendo una niña. Así es mi vida y así seguirá siendo, mientras. Si papá estuviese vivo, yo no fuese tan desdichada.

servido por baythesal sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Escribe tu comentario


Sobre mí

Fotos

baythesal todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera